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Estrellas cruzadas: ¿Hiparco o Ptolomeo?

Atlas farnesiano

En el principio pareció una escenificación de “La carta robada”, el cuento de Edgar Allan Poe en donde el villano oculta una misiva poniéndola a la vista de todos. En este caso, el profesor Bradley Schaefer anunció ante los miembros de la Academia Norteamericana de Astronomía que un famoso catálogo de estrellas compilado por Hiparco 129 años antes de Cristo (AC), catálogo que se ha perdido, estaba tan escondido como la carta, es decir, estaba grabado sobre el globo celeste que carga en su hombro el famoso Atlas Farnesiano, una estatua romana conservada en Nápoles.

La historia era lo bastante sensacional para despertar la atención de los medios. Pronto se publicó en todo el mundo. Pero también sacó a relucir discusiones que la enriquecen.

Schaefer, que es profesor asociado de Física y Astronomía en la Universidad Estatal de Louisiana, también ha hecho exploraciones históricas en su campo. Sus pesquisas lo llevaron hacia una estatua de mármol de poco más de dos metros de alto que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, en Nápoles, Italia. Esta institución fue creada por el rey Fernando IV a fines del siglo XVIII, quien ordenó trasladar ahí su Colección Farnesiana, llamada así porque la inició el papa Alessandro Farnese, Pablo III (conocido tanto por su nepotismo como por su promoción de las artes). Así llegó al museo el Atlas Farnesiano, representación en mármol de un Atlas arrodillado que en vez de cargar al mundo carga un globo celeste, es decir, una esfera en la que están dibujadas las constelaciones.

El globo mide 65 centímetros de ancho, muestra 41 constelaciones tal como las definieron los griegos de la antigüedad, e incluye líneas que representan el ecuador celeste, los trópicos y la eclíptica. Según los expertos, la obra fue hecha por un escultor romano del siglo II de nuestra Era, pero como es común, se trata de una exquisita copia hecha a partir de un original más antiguo, griego.

A Schaefer se le ocurrió estudiar en detalle las constelaciones dibujadas en el globo (la estatua no muestra estrellas). A partir de las posiciones y de las descripciones existentes, concluyó que el escultor original no pudo haber hecho esa estatua al azar: las constelaciones están demasiado bien acomodadas.

Su conjetura es que el escultor tuvo a la vista un globo estelar real, y que dicho globo había sido fabricado usando un catálogo de estrellas también real, y además muy preciso.

¿Qué descripciones del cielo existieron en la antigüedad, y qué posibilidad hay de que fueran la fuente a partir de la cual se construyó el globo celeste que el escultor copió al crear el Atlas Farnesiano? Los candidatos no eran muchos:

  • Eudoxo de Cnido escribió un poema llamado Phaenomena (366 AC), en el que se describía un calendario basado en la salida y puesta de las constelaciones; este poema se perdió.
  • Arato usó el trabajo de Eudoxo para crear otro poema titulado Phaenomena (~275 AC), pero el de Arato sí se hizo muy popular.
  • Hiparco de Nicea (trabajó entre los años 140-125 AC) hizo, entre sus muchas obras, un Comentario a las obras tanto de Eudoxo como de Arato. Compiló hacia el año 129 aC un catálogo con más de 800 estrellas que se perdió desde la antigüedad.
  • Claudio Ptolomeo (~85-165 DC) incluye en su monumental Almagesto (~130 DC) un catálogo de estrellas y constelaciones más completo que el de Hiparco.

A partir de las descripciones, Schaefer dedujo que el Atlas Farnesiano tiene mejor correspondencia con las constelaciones descritas en el Comentario de Hiparco.

Luego, el astrónomo viajó a Nápoles para fotografiar el globo celeste que carga el Atlas Farnesiano. La idea era obtener la mejor precisión posible respecto al acomodo de las constelaciones. Así concluyó que la estatua tiene una precisión de 3.5 grados. ¿Consecuencias? Las descripciones verbales, como las de los Phaenomena de Eudoxo o Arato, tienen una precisión típica de 8 grados, insuficiente para dar cuenta de la calidad del globo celeste. Sólo los catálogos de Hiparco o Ptolomeo habrían podido ofrecer la precisión requerida.

Para llegar a una respuesta, Schaefer usó un hecho que fue descubierto por Hiparco: la precesión de los equinoccios. En términos simples, la Tierra no gira sobre un eje fijo, sino que este eje oscila como el eje de un trompo: está fijo en un punto pero el otro describe una trayectoria circular.

El resultado de esto es que todo el patrón de las constelaciones se mueve ligeramente al paso del tiempo, y los astrónomos son lo bastante listos para poder calcular qué tanto se ha movido examinando un patrón completo.

Esto es lo que hizo Schaefer. Calculó la posición del patrón de constelaciones dibujado en el Atlas Farnesiano, comparó este patrón contra la fecha actual y determinó una posible fecha para el primero: el año 125 AC (con una precisión de 55 años hacia atrás o hacia delante).

La fecha está muy próxima a la de elaboración del catálogo de Hiparco, de quien se sabe que fabricó por mano propia globos celestes funcionales, es decir, representativos de lo que se veía en el cielo griego de su época.

Con estos y otros argumentos, Schaefer concluyó que Hiparco elaboró su catálogo estelar y luego usó ese catálogo para crear un globo celeste fiel, del que tal vez se hicieron copias. Una de estas copias habría estado a la vista del escultor griego que reprodujo con cuidado el contenido del globo, y siglos después el proceso habría sido repetido por el escultor romano.

Hasta aquí, la historia es romántica y magnífica: el perdido catálogo estelar de Hiparco estuvo a la vista de todos en el Atlas Farnesiano. ¡Vaya agudeza! A juzgar por lo reportado, a nadie antes se le había ocurrido examinar el mármol de Nápoles, y fue un académico de Louisiana el que, cual moderno gemelo del Auguste Dupin de Poe, abrió los ojos al mundo.

Ir más allá de la historia

Hay una agrupación de eruditos llamada Sociedad Internacional Coronelli para la Historia de los Globos, cuyos intereses profesionales son obvios. Esta sociedad tiene una lista de discusión y una publicación académica: Der Globusfreund. En la primera de despertó de inmediato un vigoroso alegato acerca de algo que se publicó en la segunda. ¿Qué pasó?

Resulta que en 1987, el historiador Vladimiro Valerio, del Departamento de Historia de la Arquitectura, en Venecia, publicó en Der Globusfreund un detallado informe: “Notas historiográficas y numéricas sobre el Atlante Farnesio y su esfera celeste”. ¡Sorpresa! Podría decirse que era una referencia obligada para Schaefer… pero éste no la citó, ni usó la información ahí citada.

El informe de Valerio, que sigue en todo el detalle posible la historia de la escultura y sus representaciones, también trató de fechar la estatua por el mismo proceso que Schaefer, pero sus datos la ubicaron en la época de Ptolomeo.

El coordinador de la lista de discusión envió la información relevante a Schaefer; éste se disculpó por no haber citado a Valerio y está buscando cómo insertar las referencias en el trabajo antes de que éste aparezca en el Journal for the History of Astronomy. En cuanto a Valerio, está indignado porque en su opinión el astrónomo norteamericano demostró ser un total aficionado como historiador, omitiendo referencias importantes.

Así pues, Schaefer no fue el primero que se interesó por las estrellas del Atlas Farnesiano, ni el primero que quiso fechar el globo estelar. Hasta aquí tienen razón los reclamos de Valerio.

Pero si en verdad este globo contiene una representación del catálogo de Hiparco, entonces pese a sus deficiencias como historiador habrá que admitir el valor de su hipótesis, y pase lo que pase, al menos arrojó más publicidad sobre este tema que todos los eruditos anteriores juntos.

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