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¿Quién es dueño del Taj Mahal?

Taj Mahal

En un recodo del Río Yamuna, a espaldas de la ciudad india de Agra, se alza la mole imponente del Taj Mahal, acaso el mausoleo más bello del mundo, que está celebrando su 305 aniversario. Pero ni siquiera la magnificencia de este tributo de mármol al amor de un emperador mogol por su esposa, es capaz de escapar al divisionismo de un país atravesado por toda clase de conflictos políticos, raciales y religiosos. El Taj Mahal es ya manzana de la discordia, y aunque la posibilidad parece remota, uno de los desenlaces posibles a la disputa que libran varias partes por la posesión de este monumento se expresa con dos terribles palabras: Babri Masjid.

El domingo 6 de diciembre de 1992, después de centenarias disputas religiosas por el sitio donde se ubicaba esta mezquita en la localidad Ayodhya, dentro del mismo estado de Uttar Pradesh donde se yergue el Taj Mahal, varios centenares de miles de hindús enardecidos por los discursos de varios líderes, dedicaron varias horas a demoler la mezquita de Babri Masjid, hasta no dejar más que una pila de escombros del edificio que había sobrevivido a cuatro siglos y medio de conflictos, guerras y ásperas disputas religiosas. El argumento fue que el constructor, el emperador mogol Babur, había edificado la mezquita tras demoler un respetado templo dedicado a Rama.

¿Podría ocurrir lo mismo con el Taj Mahal? Un repaso alrededor de los hechos podría ayudar a imaginar una respuesta posible.

El gobierno de la India ha administrado el complejo donde se ubica el mausoleo desde hace 140 años, y la institución a cargo de sus operaciones es el Servicio Arqueológico de la India (SAI). Este organismo emplea a más de un centenar de operarios de mantenimiento, medio centenar de jardineros, técnicos para combatir los estragos de la contaminación ambiental, un problema serio en Agra, y casi 200 vigilantes para cuidar del palacio.

Las escaramuzas por el Taj empezaron con un empresario de la vecina Firozabad de nombre Irfan Bedar. Este hombre presentó ante las autoridades una querella, litigio de interés público, en el que demandaba que el Taj Mahal fuera erigido como un waqf.

En árabe, la palabra waqf significa "contención", "confinamiento", "prohibición"; el término tiene un significado bastante preciso dentro del Islam, y alude a una propiedad que se conserva para beneficiar a partes expresamente declaradas de manera perpetua. El equivalente occidental más próximo sería un fideicomiso: una propiedad erigida como waqf produce una renta que es administrada por el fideicomisario (mutawalli, en árabe), quien se encarga de que la renta beneficie a las partes definidas al erigir el waqf. En todas las sociedades que tienen población musulmana se establecieron entidades oficiales para dictaminar sobre los awqaf, plural para waqf. Como la India tiene tanto musulmanes suníes como musulmanes chiíes, hay en el país entidades a cargo de administrar los awqaf suníes y los awqaf chiíes.

En particular, Irfan Bedar pidió a la Alta Corte de Allahabad que el Taj Mahal fuera erigido como waqf, y solicitó ser designado como el mutawalli. Esto ocurrió en 1998 y su petición estuvo perdida en la burocracia hasta que entró en la historia un nuevo personaje: Hafiz Mohammad Usman, presidente de la Junta Patrimonial Suní (JPS), justamente la entidad que maneja los awqaf en el estado de Uttar Pradesh. Medios locales dicen que Usman es un protegido del ministro estatal de Desarrollo Urbano, Azam Khan. Sea o no cierto, el caso es que de pronto la petición de Bedar salió del olvido. El 8 de noviembre de 2004, la Alta Corte de Allahabad instruyó a la Junta Patrimonial Suní para que, en un plazo de tres meses, dictaminara sobre la validez de la solicitud.

En enero de este año, la JPS envió al gobierno central y al Servicio Arqueológico documentos en los que reclamaba la propiedad del Taj Mahal y los emplazaba a responder al reclamo antes de que terminara marzo. De no haber respuesta, advirtió, consideraría el caso fallado a su favor.

El argumento suní

¿De dónde sacó lo que en esencia es una institución de beneficencia religiosa los redaños y los argumentos para formular un reclamo tan enérgico? La respuesta está en la complejidad de las leyes indias. La JPS por su naturaleza maneja todos los awqaf de Uttar Pradesh, lo cual significa en esencia cementerios y mezquitas, pero la constitución de la India, promulgada en 1950, dio a la JPS poderes para convocar a testigos y tomar decisiones sobre aquellos casos que involucren a sus intereses.

El argumento sobre el Taj Mahal parte de la noción de que el mausoleo es un cementerio musulmán erigido en waqf por su propio constructor.

Hafiz Usman, que tiene en su oficina una enorme réplica del monumento que ya considera suyo, no tiene dudas:

"El Taj Mahal es un mausoleo, y no sólo uno, sino dos mausoleos. Según el Islam, todo mausoleo es un waqf. El Taj Mahal se ha hecho famoso como la séptima maravilla del mundo, pero puesto que es una tumba, es parte del waqf. Incluso la mezquita ubicada junto al Taj Mahal es parte del waqf. Creemos que el monumento es un waqf y ahora sólo falta registrarlo como tal".

La JPS dijo primero que por contener el Taj Mahal los restos del emperador Shah Jahan y su consorte Mumtaz Mahal, era un cementerio. A este argumento, el Servicio Arqueológico replicó que un dictamen judicial define un cementerio como un sitio con "un mínimo de cinco tumbas". Entonces Usman ha declarado que en los confines del complejo hay otras tumbas musulmanas, de modo que el inmueble sigue siendo un cementerio.

Respecto a que el monumento fuera un waqf, Usman dijo que la junta tiene pruebas que demuestran con claridad que el constructor del Taj Mahal, el emperador Shah Jahan, declaró al inmueble waqf a su cargo mientras viviera, y a cargo del hakime waqf (jefe del fideicomiso) después de su muerte.

Las pruebas de que habla Usman se encuentran en el libro titulado Badshahnama, escrito por el mulá Abdul Hamid Lahori, cronista del propio emperador Shah Jahan. El documento, que hace más compleja la historia del monumental mausoleo, declara que Shah Jahan compró al rajá Jaisingh un predio con un florido jardín que ya contenía el magnífico inmueble que el emperador convirtió en mausoleo. Aunque interesante, esa es otra historia.

El ministro rebelde

El argumento del Badshahnama también ha sido esgrimido por el protector de Usman, el ministro estatal de Desarrollo Urbano. Azam Khan, definido como "un vociferante líder musulmán". Khan dijo que "el testamento original de Shah Jahan está en un museo de Londres, pero fragmentos del mismo se publicaron en la biografía del emperador, Badshahnama, la cual claramente expresa que el Taj Mahal permanecería en custodia de un waqf".

Según Khan, el gobierno de la India está "conservando ilegalmente el monumento". Y se preguntó: "¿Cómo puede una tumba confiarse a un cuerpo gubernamental como el Servicio Arqueológico, que ni está equipado con el conocimiento necesario del Islam. Ni tiene las habilidades religiosas para operar y mantener el lugar sagrado? Recuerde que sin importar que una tumba esté cuajada de piedras preciosas, sigue siendo una tumba, y no se puede permitir que nadie la profane".

También cuestionó Khan los motivos detrás de que el inmueble sea erigido como waqf. "¿Por qué tendría alguien objeción a que el monumento se registre como propiedad de la junta?". E insistió en que el Servicio Arqueológico "no está equipado para cuidar de las tumbas conforme a lo prescrito por la Shariat, y cualquier desviación sería equiparable a profanar las tumbas".

Khan, como funcionario, fue más allá que el presidente de la junta, y advirtió que habría medidas. "Hemos fijado como plazo el 19 de abril. Si no hay una respuesta [del Servicio Arqueológico] para esa fecha, nos veremos compelidos a registrar al Taj Mahal como propiedad de la Junta Patrimonial Suní", dijo.

El Servicio Arqueológico de la India, perplejo ante el giro que tomaban las cosas, pidió la opinión del Ministerio Legal. El director general del ASI, C. Babu Rajeev, dijo a fines de marzo que el documento de la junta había sido recibido y se remitió para su estudio al Ministerio Legal. En todo caso, dijo, desde 1924 el Taj Mahal es un monumento protegido. "No tenemos ningún registro que indique que pertenece a la junta".

El 4 de abril, el Tehsildar, equivalente a las autoridades hacendarias, anunció que los registros de ingresos relacionados con el Taj Mahal no muestran que el monumento fuera erigido como waqf. Los registros de la tierra lo muestran anotado como Shahi Imarat, es decir, "edificio real". Dijo además que todas las demás propiedades erigidas como waqf aparecen como tales en los registros, con lo que dio a entender que si el Taj Mahal no aparece en esta calidad, seguramente se debe a que no debe considerarse como waqf.

La historia continuó con una carta enviada el 13 de abril por el superintendente de arqueología del ASI a la JPS. El funcionario declaró que el Servicio Arqueológico "está reuniendo registros viejos y todo lo que sea relevante para la cuestión del Taj Mahal. Tomará algo de tiempo preparar las objeciones para presentarlas ante su oficina". Además de la carta, a la audiencia del 19 de abril se presentó el asistente del superintendente, S. K. Sharma, quien solicitó dos meses de plazo para compilar una respuesta documental. Usman, el presidente de la junta, graciosamente concedió al Servicio Arqueológico "el plazo de un mes para proveer su respuesta". Se fijó la fecha del 20 de mayo para la siguiente audiencia.

Los reclamos de los hindús

Mientras todo esto se sucedía, otras partes aprovecharon para sumarse a la confusión reclamando lo mismo: derechos de propiedad sobre el Taj Mahal.

El grupo de extrema derecha Vishwa Hindu Parishad (VHP), o Consejo Hindú Mundial, formó equipo con el partido nacionalista hindú Bharatiya Janata (BJP), actualmente en la oposición, y juntos declararon que el monumento de mármol blanco ni siquiera es musulmán. Ashok Singhal, jefe del VHP, declaró que "El Taj Mahal fue originalmente un templo hindú y por tanto debería ser entregado a los hindús". El argumento, que también recurre a las crónicas del emperador Shah Jahal, aduce que el mausoleo se construyó encima de un más antiguo templo de Shiva.

Tanto Khan (el ministro de Desarrollo Urbano) como Usman (el presidente de la junta suní) advirtieron que este argumento puede llevar a un final nada feliz. Usman aseguró que ahora el registro del Taj Mahal se ha convertido en una necesidad, para "frustrar el designio infame de fuerzas comunales", ya que de no haber arreglo amigable, la cuestión podría tener el mismo desenlace que el de la mezquita de Babri Masjid. Detrás de la demolición de esta mezquita centenaria estuvo claramente la mano del VHP.

"Algunos elementos agresivos del VHP empezarán a rezar en el Taj y podríamos tener otra Babri", dijo Usman.

Khan lo expresó con la misma claridad: "La campaña de los líderes del VHP Ashok Singhal y Pravin Togadia llamando al Taj Mahal un antiguo templo de Shiva parece ser parte de un ruin intento por hacer que este maravilloso monumento corra la misma suerte que el Babri Masjid".

Por lo pronto, el argumento de los hindús tuvo un tropezón. El lunes 23 de mayo, un tribunal de la Alta Corte de Allahabad desechó sumariamente el litigio que bajo el argumento de que el Taj Mahal era un templo hindú, pedía que se ordenara a las autoridades federales realizar un estudio que determinara con más certeza la edad del monumento. La corte se limitó a desechar la petición y a sugerir al demandante que buscara otro foro para ventilar su petición.

Pero el ruido atrae más ruido, y los enfrentamientos por esta joya de la humanidad atrajeron más intereses.

Así como existe una Junta Patrimonial Suní para manejar los awqaf suníes, hay una Junta Patrimonial Chií para manejar los awqaf chiíes. Esta última junta recibió de un tal Khursi Agha un documento en el que se argumenta que, habiendo sido la esposa del emperador Shah Jahan una chií, el mausoleo a su memoria debería entregarse a la junta chií. A este argumento se agrega que el propio edificio se construyó bajo la supervisión de Isha Khan Shirazi, un connotado arquitecto iraní que era chií. Incluso nobles chiíes se han acercado a la junta para recordarle que varios de los sepulcros adicionales del complejo tienen indicaciones que demuestran su pertenencia a chiíes. Esto se ha ventilado en los medios, pero hasta el momento la Junta Patrimonial Chií no ha formulado ninguna reclamación formal.

Otra entidad más que tiene los ojos puestos en el Taj Mahal se denomina Anjuman-e-Mohammadia. Su secretario, Hazi Jamiluddin Kureshi, explicó que antes de la independencia, "en 1906, en la época del dominio británico en la India, se formó una sociedad llamada Anjuman-e-Mohammadia, que asumió la gestión de todos los monumentos ubicados en Agra, incluyendo al Taj Mahal". Bajo este argumento, la sociedad declaró tener derecho a la propiedad del inmueble.

El trasfondo: dinero

Tristemente, detrás de todas estas reclamaciones y argumentos no hay, pese a las cortinas de humo, motivos culturales o religiosos. Todo se reduce a dinero.

Cada día, el enorme mausoleo a orillas del Yamuna es visitado por más de 20 mil personas. Los extranjeros deben pagar 750 rupias, poco más de 17 dólares, en tanto que los indios pagan 20 rupias, 46 centavos de dólar. Los ingresos del año pasado por entradas al monumento fueron del orden de 10 millones de dólares, y la junta suní quiere una parte.

Usman, el presidente, niega que el registro del Taj Mahal como waqf tenga propósitos financieros; se trata de corregir el estatus del monumento. "Si podemos probar que el Taj Mahal es una propiedad erigida como waqf, ¿por qué no tenerlo registrado así? El Taj se quedará donde está, sólo que nosotros podremos opinar sobre cómo usar los ingresos generados por él. Una vez establecido nuestro reclamo, deberemos recibir un siete por ciento de los ingresos diarios, de cientos de miles de rupias. Y si las recibimos, la junta se verá fortalecida y podremos hacer mucho trabajo", dijo Usman. Además de recibir su parte, la junta esperaría el poder de auditar regularmente las cuentas, aunque, al igual que los otros interesados en la propiedad del Taj Mahal, dice que la operación del mismo puede seguir en manos del Servicio Arqueológico.

No hay ninguna garantía de que la Junta Patrimonial Suní pueda realmente con el paquete. El Consejo de Musulmanes Indios (CIM), un grupo de interés con sede en el Reino Unido, recomendó a la JPS que antes de meterse en un proyecto magno como recuperar el manejo del Taj Mahal (proyecto al que por otra parte consideró "ejemplar"), debería ocuparse de asuntos más pequeños pero ciertamente más importantes para la comunidad. A saber, primero necesita poner "su propia casa en orden y examinar los problemas de asignación de fondos y mala administración de mezquitas sobre las que tiene jurisdicción".

En particular, en la mezquita del siglo XVIII llamada Masjid-e-Qila, erigida como waqf, el administrador dilapidó los fondos y rentó indebidamente espacios del waqf. La JPS no tuvo más remedio que despedirlo, pero el mutawalli fue lo bastante listo como para apelar a la Alta Corte y obtener su reinstalación. La junta no hizo nada después de ello.

El presidente del CIM, Munaf Zeena, declaró que "este robo en la casa de Alá y la inacción de la JPS de Uttar Pradesh han rebasado la gravedad de los abusos usuales en las propiedades erigidas como waqf".

Zeena se pregunta qué pasaría con el Taj Mahal si esta junta, a fin de cuentas, ganara la batalla legal por el mausoleo. Todavía no está claro si la Junta Patrimonial Suní podrá sacar adelante su reclamo, pero si lo consigue, la pregunta de Zeena tendrá todavía más importancia.

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