Un periodismo con su propia fuente
"¿Y a qué te dedicas?" Cada vez que me hacen esta pregunta, le pienso un poco antes de responder. La respuesta automática tendría que ser, desde cierta perspectiva: "Soy periodista científico", pero la verdad no me parece que semejante respuesta fuera correcta. Y es que "científico" expresado como adjetivo, no como sustantivo, tendría que transferir al sustantivo al que califica los atributos propios del sustantivo. ¿Que qué?
Digámoslo de otro modo: el científico trabaja con reglas estrictas, en un entorno severamente evaluado por sus pares, progresando a base de talento y mucho sudor hacia una verdad esquiva que le sirva para agregar una pieza más al rompecabezas del universo. Nada menos.
¿Y el periodista? Bueno, depende de su tema de cobertura, pero en general trabaja en un esquema de reglas flexibles y pragmáticas, en un entorno definido por un mercado traicionero y siempre reticente, progresando a base de sudor, astucia y sudor hacia una supervivencia diaria, casi sin esperanza de un futuro próspero pero con el propósito de representar una lupa necesaria dirigida contra los lunares de una sociedad imperfecta por definición.
En este mundo imperfecto no hay modo de practicar algo que literalmente pueda llamarse periodismo científico. Creo que incluso sería algo poco deseable, en el hipotético caso de que tal posibilidad existiera. Un periodista constreñido por las reglas de la ciencia sería un animal muy peculiar.
¿Qué practicamos entonces quienes hacemos estas faenas? Hacemos divulgación, sí, puesto que llevamos al común de la gente información de dominios más complejos, pero la palabra divulgación toca demasiados terrenos para que también sea satisfactoria.
Lo que hacemos, para no alargar más el mundo, es periodismo de fuente científica. En inglés existe la palabra beat para aludir a los tipos de fuentes. Si tratáramos de traducirla al español, tendríamos que decir tal vez ritmo, pero lo cierto es que un beat es más que la cadencia o el tempo de una fuente. Además, lo que caracteriza a los distintos beats no es el ritmo de generación: por ejemplo, no tiene el mismo frenesí la política cotidiana de la política electoral, y sin embargo ambas forman parte del beat político.
Fue así como los periodistas llegaron a la solución simple de hablar de fuentes. "¿Cuál es tu fuente?" Y se habla así de la fuente social, la fuente política, la fuente policiaca, la fuente de salud, la fuente cultural y, sí, la fuente científica.
Claro que "periodismo de fuente científica" no tiene el menor sex appeal. Aunque sea un término más preciso, me parece que es un chicle que nunca pegaría. Entonces, con las reservas del caso, aguantemos vara y digamos:somos periodistas científicos. No es lo mejor, pero la práctica está bien establecida y nos ahorraremos tal vez algunas explicaciones. ¿O tiene alguien una mejor idea?
Bueno. En un próximo texto: ¿qué distingue a un periodista de fuente científica de un periodista de cualquier otra fuente? Vale.
Horacio Salazar
06/04/2006





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