Gen Nanog ofrece el poder de reprogramación celular
El año es 2010. El paciente acaba de tener un infarto y los médicos ven que una parte de su corazón luce ahora una fea cicatriz.
En el pasado eso sería un problema, pero ya no. Usan una herramienta para recuperar células de su piel, y las envían a Reprogramación celular. Ahí los técnicos cultivan las células, las nutren con un coctel de proteínas, y al día siguiente inyectan al paciente una dosis de células derivadas de su piel pero que son estimuladas a convertirse en células cardiacas. Al cabo de unas semanas, el corazón está como nuevo.
¿Un escenario ficticio? Sí, todavía. Pero en muy poco tiempo se podría convertir en realidad, si la promesa de un nuevo estudio reportado en Nature se cumple.
La historia se dice fácil: un equipo de la Universidad de Edimburgo reportó que un gen singular llamado Nanog parece actuar como el inductor de un fenómeno potencialmente revolucionario: en el laboratorio, el gen estimula la transformación de células adultas en células madre embrionarias.
¿Qué significa esto? Nuestro cuerpo está formado enteramente por células. Tenemos más de 200 tipos distintos de células, cada tipo adecuado para una función básica: así, tenemos células cardiacas, células musculares, células óseas, células nerviosas... Y así por el estilo.
Todas estas células desempeñan una función especializada y sólo funcionan en un órgano concreto. Pero todas provienen de células idénticas, las células madre o células troncales.
Detrás de esto se encuentra el misterio maravilloso de la diferenciación celular. Bajo la orquestación de nuestros genes, una cantidad inmensa de células iguales, indiferenciadas, pluripotenciales (las células madre embrionarias), se desarrollan y diferencian para convertirse en células de un tipo; así es posible que unas formen nuestro estómago y otras nuestros pulmones.
Cuando las células se han desarrollado ya son células adultas, y ya tienen definido su rol en la sinfonía de la vida. Una célula del corazón ya no puede funcionar en el hígado, o en la retina. Tenemos células madre en la médula ósea. Tienen cierta capacidad para transformarse en algunos tipos de células, pues son el mecanismo de reparación. Pero nada tan poderoso y flexible como las células madre embrionarias. Nada tan polémico, claro: y es que para recuperar células madre embrionarias, el Santo Grial de la medicina, los científicos tienen que tomarlas de embriones humanos y luego destruir los embriones. Para muchos, esto equivale a matar.
El nuevo reporte apunta hacia un futuro en el que no será necesario tocar embriones humanos. ¿Qué hicieron en concreto? Los científicos encabezados por Austin Smith y José Silva emplearon tecnología de la empresa Stem Cell Science para fusionar en el laboratorio dos tipos de células: células madre neurales de ratones hembra con células madre embrionarias de ratones machos. El resultado fueron células híbridas.
Lo que los investigadores buscaban eran proteínas capaces de reprogramar el funcionamiento celular. Sabían que era posible porque la célebre oveja Dolly así lo demostró: al insertar en una célula adulta un óvulo sin núcleo, de alguna forma este óvulo "borró" el programa genético de la célula adulta y la reprogramó para que fuera posible producir una nueva oveja.
Esto les dijo que las células pueden ser programadas, pero ¿usando qué? Proteínas.
Luego aprendieron que también es posible reprogramar una célula fusionándola con una célula madre embrionaria. En otras palabras, las células madre embrionarias y los óvulos tienen algo que se transfiere a las células adultas y las reprograma.
Parte de ese algo es Nanog, una proteína cuyo nombre se deriva del término celta Tir nan Og, nombre de un lugar donde viven jóvenes eternos. Los científicos crearon células madre embrionarias capaces de producir cuatro veces más Nanog del ordinario, y luego las fusionaron con células madre neurales. ¡Zas!
Austin Smith dice que el resultado fue "simplemente espectacular": la fusión produce comúnmente células híbridas reprogramadas para actuar como células madre embrionarias, pero cuando se usaron células modificadas, el ritmo de conversión creció ¡200 veces! Era evidente que Nanog es un factor crucial en el proceso.
"Todas las células híbridas se convirtieron totalmente en células madre embrionarias", relató Silva.
Estudios más detallados les revelaron que Nanog tiene cómplices; la proteína no actúa sola, sino que hay otros factores implicados. Ya tienen algunos "sospechosos", y estiman que dentro de un año o algo así ya conocerán en buen detalle los misterios de la reprogramación celular.
En palabras de Smith, "si Nanog tiene en humanos el mismo efecto que hallamos en ratones, éste será un paso clave en el desarrollo de células madre embrionarias para tratamientos médicos". Nada menos.
El futuro inmediato
- El gen Nanog fue identificado en 2003 por escoceses del Instituto para la Investigación de Células Madre. Pero también fue descubierto, por separado, por un equipo japonés del Instituto Nara de Ciencia y Tecnología.
- Uno de los primeros pasos cruciales será tratar de replicar los resultados en cultivos de células humanas, algo que ya está preparando el doctor Robert Blelloch, de la Universidad de California en San Francisco, que colaboró antes con los escoceses.
- Aunque una de las promesas importantes del hallazgo es que se podrá prescindir de los embriones humanos (y de las controversias asociadas), los expertos advierten que mientras se domina el campo será necesario seguir usando embriones.
Horacio Salazar
16/06/2006




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