Salivando por presupuesto
Hubo un tiempo en que, por consejo de Luisa Massarani, visitaba a menudo el portal de la red británica SciDev.net, que cubre el desarrollo científico y tecnológico del tercer mundo . Pero luego dejé de hacerlo, porque no podía soportar las buenas noticias: presupuestos abultados para la ciencia en países francamente amolados. Presupuestos que, claro, contrastan con las asignaciones mexicanas para este rubro.
Ayer leí una nota que me alborotó el reflejo pavloviano: apenas recorrí las primeras líneas, sentí que me ponía verde de envidia. Otra vez la burra al maíz.
Ángela Merkel, canciller alemana que, ¡sorpresa!, estudió física, anunció con voz alegre el nacimiento del Consejo Europeo de la Investigación, ERC por sus iniciales en inglés. El cuerpo está formado por 22 científicos de prestigio internacional cuya misión clave será captar “cerebros” para que investiguen dentro de los límites geográficos de Europa.
A diferencia de entes similares creados a veces en nuestras latitudes (y que por tanto nacen víctimas de raquitismo), el organismo europeo verá la luz bien robustito: en sus primeros siete años ejercerá un presupuesto de casi diez mil millones de dólares. Y sobre todo, dijo Merkel, nacerá con independencia, sólo acotado por “los criterios de excelencia de los investigadores”.
La nota dice que en realidad el nuevo cuerpo ya tiene funcionando un año. Apenas lo bautizaron, digamos, pero la comunidad científica europea tiene meses viendo cómo funciona.
En el acto inaugural, lleno de sonrisas, los miembros del ERC insistieron en que la organización está dirigida por personas ajenas a intereses políticos o nacionalistas; sólo trabajan en beneficio de la ciencia (suspiro).
La primera generación de investigadores jóvenes de todo el mundo que quiera plantarse en suelo europeo tiene hasta el 24 de abril para presentar proyectos que puedan ser apoyados por el ERC, en el sitio web www.erc.europa.eu.
El presupuesto citado arriba es apenas el capital semilla. Los países de la UE lo aumentarán hasta que puedan seducir a mil científicos que de preferencia tengan menos de 40 años, pero que hagan ciencia de clase mundial.
En México no tenemos capitales de ese nivel. Tenemos científicos de primera línea, aunque pocos. Ojalá tengamos un gobierno a la altura de las necesidades.
Horacio Salazar
01/03/2007





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