La ciencia por gusto

Ingeniería de enzimas

Puede que el ADN, con su forma de doble hélice, sea la molécula más bonita. Pero si se trata de hacer, no de lucir, las enzimas se llevan el primer premio. Estas pro...
» Leer más

A ciencia cierta

Voces imprescindibles

Hoy que inicia el debate sobre la reforma energética hay una voz imprescindible: la de los científicos. Sólo así se podrá mejorar la propuesta calderonista, sumamente l...
» Leer más

Punto flotante

Camarones mirones

Sabemos que nuestros sentidos no son iguales que los de nuestros compañeros de planeta: por ejemplo, los perros pueden escuchar silbatos ultrasónicos (ya no digamos los mu...
» Leer más
 

Aborto: la esencia del debate

La discusión sobre la legalización del aborto ya está aquí. Pero algunos de sus puntos centrales a veces quedan sepultados ante una avalancha de datos, opiniones y frases incendiarias (Carlos Abascal hablando de una “ley de sangre”).

Y la esencia del debate es, precisamente, la idea de que existe una “esencia” de lo humano: que la cuestión de si un óvulo fecundado o un embrión de pocos días es o no una persona es algo tajante, que sólo admite como respuesta “sí” o “no”.

El papa Ratzinger lo ha expresado admirablemente, al declarar que la llamada “defensa de la vida” no es negociable. Y al descalificar, al mismo tiempo, lo que él llama el “relativismo moral” como un peligro para la humanidad.

Pero si algo nos ha enseñado la ciencia –y la filosofía, pues en este caso han caminado paralelamente– es precisamente que, al menos en el mundo natural, las esencias no existen.

Un veneno, por ejemplo, no es intrínsecamente venenoso, a menos que se especifique la dosis. A ciertas dosis, indiscutiblemente causará la muerte. Pero en dosis bajas será inofensivo (el famoso botox es ilustrativo: se trata de la toxina botulínica, el más potente veneno conocido, pero una cantidad suficientemente pequeña sólo paralizará los músculos faciales, eliminando las arrugas). Entonces, ¿es veneno o no es veneno? Depende. De la dosis, en este caso. Este “depende” es el famoso relativismo al que tanto teme el Vaticano.

Incluso un elemento químico, cuya naturaleza parece esencial e indiscutible (el oro es oro aquí y en China), pierde esta cualidad si lo analizamos a nivel subatómico: los electrones, neutrones y protones que conforman un átomo de oro no son electrones “de oro”, sino comunes y corrientes, indistinguibles de los de cualquier otro elemento.

Así que, ¿un embrión es un ser humano, o no? ¿Abortar es terminar una vida humana? Depende de qué estemos hablando, en qué contexto y con qué fines.

Antes de preferir la defensa intransigente de un principio abstracto de “esencia humana” a los derechos y el bienestar de una mujer embarazada que, por las razones que ella tenga, decide terminar con un embarazo temprano, habría al menos que abrir una discusión amplia, informada y que no admita falsas esencias sin sustento científico ni principios “no negociables”. Finalmente, de eso se trata la democracia, ¿no?

Todavía no tenemos votos
 

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
  • Las direcciones de páginas web y de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Allowed HTML tags: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • You may use <swf file="song.mp3"> to display Flash files inline

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta busca probar si eres un visitante humano. Los spambots ya iniciaron su lata.