Acciones bicicleteras
Hace más de década y media, el Movimiento Bicicletero en la Ciudad de México luchó por incentivar el uso de este vehículo como medio de transporte; sus resultados fueron limitados pues tuvo que enfrentar la falta de sensibilidad e interés de los gobernantes; en cambio, nuestra megalópolis se convirtió en el reino del microbús, en donde el ahora jefe del gobierno capitalino tuvo mucho que ver.
Hoy, a pesar de que en la ciudad no existen las condiciones adecuadas para este transporte, el mismo Marcelo Ebrard tuvo la "brillante idea" de obligar a sus funcionarios a trasladarse un día al mes en bicicleta. Pensar que con este "ejemplo" se incentivará el uso de bicicleta en la ciudadanía es ingenuo, pues ningún ciudadano de a pie cuenta con los contingentes de guardaespaldas que vigilen su paso y lo protejan de los microbuseros y taxistas.
Si bien su uso masivo podría contribuir a disminuir la enorme contaminación capitalina y brindaría una alternativa al insuficiente e ineficiente transporte público, la ciudad carece de la infraestructura urbana adecuada (vialidades, paraderos y reglamentos) y la educación vial necesaria, tanto de peatones como de conductores.
Incentivar el uso de la bicicleta ha sido una lucha histórica de grupos ecologistas con diversos fundamentos como los ambientales, urbanos, médicos, etc. -las organizaciones y partidos verdes europeos tienen un gran cúmulo de conocimientos y experiencias al respecto-, pero el gobierno capitalino lo está dejando sólo en la parte anecdótica.
Lo peor es que el mensaje que se envía tiene efectos negativos: en lugar de transmitir la imagen de una actividad ecológica y de un medio de transporte de enorme importancia, como ocurre en muchos países asiáticos y europeos, los habitantes del Distrito Federal están viendo imágenes chuscas que los alejarán aún más de la bicicleta.
Para hacerlo bien, tan sólo dos medidas serían necesarias: crear carriles reservados para bicicletas en calles y avenidas, como los hay para autobuses, y construir estacionamientos para bicis en centros comerciales, restaurantes, escuelas, cines, y centros de trabajo.
Si realmente se quiere estimular el uso de la bicicleta como medio de transporte, lo cual es deseable, se debería abordar con toda la seriedad necesaria, tomar acciones de gobierno basadas en conocimientos y tecnologías, y no exponer en su integridad física y al ridículo a los funcionarios capitalinos.
Arturo Barba
03/04/2007





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