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Los chimpancés crean diversas culturas

Los humanos nos hemos pasado milenios alimentando la vanidad de que somos distintos al resto de los seres vivos. Y por supuesto lo somos: también una tortuga es muy distinta de un espárrago. Pero los humanos elaboramos un apartado en que, si bien somos iguales al resto resultamos “más iguales”. Ya Freud mencionó las tres graves heridas a nuestra vanidad: la de Copérnico, desbancándonos del centro del universo y poniéndonos a girar como un planeta común en torno de una estrella común; la de Darwin, que nos hace parte de una línea evolutiva, como las manzanas o los caballos; y la que el mismo Freud estaba por entonces asestando: buena parte de nuestra vida psíquica no está guiada por la razón, sino por turbulencias desconocidas que se agitan en nuestro interior, vienen de la infancia las más peligrosas y brotan en expresiones tan inesperadas que parecen del todo distantes de su fuente.

Pero la estafeta que pasó de los astrónomos a los biólogos y de éstos a los psicólogos anteriores a Freud, fue prontamente recogida por los sociólogos: somos los únicos que transmitimos conocimiento nuevo a cada generación, afirman, los demás animales se limitan a heredar genes que los llevan a construir nidos, a perforar madrigueras, a enterrar huevos en la playa y realizar otras conductas que no son aprendidas. Cuando aprenden algo nuevo, no lo enseñan a sus crías.

Hay mucho de verdad: un pájaro hará su nido con el mismo método aunque las circunstancias cambien y resulte inapropiado, peligroso o hasta imposible. Pero otros ejemplos en la observación de animales nos dicen que tampoco en los aspectos sociales somos únicos, aunque sí mucho más complejos.

Un reporte del pasado 7 de junio en Current Biology indica que los chimpancés en cautiverio transmiten a sus crías nuevas tradiciones enseñadas por sus criadores, tradiciones más “cultas”, surgidas por la cercanía con humanos. “Tenemos firme evidencia de que en los chimpancés hay considerable capacidad para transmitir innovaciones culturales”, dice Andrew Whiten, de la Universidad St. Andrews, en Escocia. “Esto fortalece la interpretación de casos de diversidad conductual en estado salvaje como tradiciones socialmente transmitidas. Más aún, hemos demostrado que los chimpancés pueden sostener culturas construidas de varias tradiciones. Esto, de nuevo, es consistente con lo que vemos en estado salvaje, donde pensamos que muestran hasta veinte tradiciones que definen una cultura local única.”

Entre los ejemplos documentados de diferencias conductuales entre los chimpancés silvestres se encuentran diferencias en el uso de varios tipos de herramientas, entre ellas objetos empleados como martillos y morteros; diferencias en conductas sociales como el cortejo y la forma de erradicar parásitos: no todos los grupos matan igual las pulgas y piojos, como asegura un refrán. Sin embargo, la idea de que tales conductas representaran costumbres transmitidas por observación y aprendizaje se ponía en duda.

El equipo internacional de Whiten, que incluye colegas en Escocia y otros del Yerkes National Primate Research Center en la Universidad Emory, así como de la Universidad de Texas, ha derribado experimentalmente las dudas. Lo que hicieron los investigadores fue “sembrar” novedosas formas de empleo de herramientas y extracción de comida en diversas comunidades de chimpancés cautivos.

Con el paso del tiempo, los investigadores vieron diez de estas nuevas conductas desperdigarse y volverse tradiciones locales completamente maduras. El resultado es que las comunidades en Yerkes y en la Universidad de Texas muestran ahora sus propias y únicas culturas.

En la Universidad de Texas, donde los grupos de chimpancés estaban uno a la vista del otro, cuatro de los nuevos métodos enseñados por los investigadores a un grupo, se dispersaron al siguiente más cercano y luego a un tercero. Estos hallazgos tienen importantes implicaciones para comprender la habilidad de los primates para adaptarse con el tiempo, comenta la nota.

“El aprendizaje social es importante para la adaptación evolutiva porque puede ser mucho más rápido que el ocurrido por medio de cambios genéticos; y, a diferencia del aprendizaje alcanzado por esfuerzos propios –digamos por ensayo y error– puede ser muy eficiente porque uno se levanta sobre los hombros de lo que han logrado generaciones previas”, dice Whiten... (parafraseando una famosa frase de Newton).

Contacto: Erin Doonan, edoonan@cell.com

 

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