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Acariciar al fantasma

El escritor de ciencia ficción Larry Niven creó un personaje llamado Gil Hamilton, un detective del siglo 21 que, tras perder un brazo, descubre que posee un “brazo fantasma” con el que puede mover cosas, golpear maleantes y atravesar paredes.

En la realidad, el fenómeno de los miembros fantasma es menos fantástico, pero igual de sorprendente. Se trata de la sensación, que experimentan de 50 a 80 por ciento de quienes han sufrido una amputación, de contar todavía con el miembro perdido. Puede manifestarse como comezón, movimientos y gesticulaciones involuntarias del miembro fantasma, o incluso fuertes calambres y dolores. Un grave problema para quienes lo padecen.

No está completamente claro qué causa los miembros fantasma. Se pensaba que se debían a que los nervios del muñón seguían enviando impulsos al cerebro, pero las investigaciones del neurólogo Vilayanur Ramachandran, de la Universidad de California en San Diego, han mostrado que se deben más bien a una reorganización cerebral que ocurre luego de la amputación: las neuronas de las áreas de la corteza que recibían impulsos del miembro amputado comienzan a “invadir” áreas vecinas que responden a señales de otras partes del cuerpo. Por ejemplo, la parte de la corteza que corresponde a la cara está cercana a la dedicada a las manos, por lo que al recibir un estímulo en la mejilla, un paciente amputado podría tener sensaciones en su miembro fantasma.

Recientemente, Ramachandran encontró (New Scientist, 20 de marzo) una sencilla e inesperada terapia para tratar el dolor en miembros fantasma: el masaje. Obvio, pero ¿cómo masajear un miembro inexistente? La respuesta: a través de las neuronas espejo.

Resulta que estas células cerebrales, que se activan cuando uno realiza alguna acción física, pero también cuando observa a otro realizarla, y que nos ayudan a interpretar las acciones de los demás (se las considera fundamentales para la imitación, el aprendizaje y la empatía), permiten que un paciente con dolor en su miembro fantasma sienta alivio al observar a otra persona darse masaje en su extremidad correspondiente.

¿Extraño? Quizás, pero Ramachandran halló que es útil para algunos pacientes amputados que presentan un miembro fantasma molesto. Gracias a las neuronas espejo, si no pueden usar su miembro fantasma como Gil Hamilton, al menos pueden evitar que les cause molestias.

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