Fracaso petrolero (III)
Los gobiernos mexicanos han demostrado claramente su incapacidad para dirigir una de las empresas petroleras más rentables del mundo y la han llevado a la quiebra financiera y el fracaso tecnológico.
El mejor ejemplo de ello es que Pemex ha tenido que endeudarse para pagar sus impuestos. Desde 2002, vive en quiebra técnica y en los próximos cinco años tendrá que pagar más de 30 mil millones de dólares en Pidiriegas. Todo esto para mantener los cuantiosos privilegios de funcionarios, partidos, jueces, legisladores, gobernadores y sostener la enorme burocracia.
Durante el sexenio foxista, la empresa contribuyó al fisco con 250 mil millones de dólares ¿A dónde se fueron estos recursos y los excedentes petroleros de los últimos siete años?
El primer paso que se debe dar es cambiar este régimen fiscal suicida, y el segundo, orientar recursos a proyectos tecnológicos, de exploración y refinación. Asimismo, urgen recursos humanos altamente capacitados en petroquímica, pues sólo existe una licenciatura en este campo en el país y ningún posgrado.
Con menos del 0.2 por ciento de sus ingresos anuales (que en 2007 fueron más de 70 mil millones de dólares) dirigidos a proyectos tecnológicos y científicos, así como a la formación de recursos humanos en centros de investigación de todo el mundo, Pemex podría sentar las bases necesarias para su modernización y desarrollo tecnológico.
Así, podría comprar, adaptar y crear la tecnología necesaria no sólo para la exploración marítima profunda sino también para la exploración terrestre que, a decir de muchos expertos, podría contener tantos “tesoros” como el que se dice que hay en el océano.
Con la inversión de 10 mil millones de pesos anuales se puede desarrollar la tecnología propia no sólo para abastecer la demanda interna de combustibles y químicos, sino también para conquistar mercados internacionales con petroquímicos de alto valor agregado.
En cinco años se podrían crear centros de desarrollo tecnológico y de investigación científica de alto nivel, donde se podría contratar a científicos extranjeros y formar dos o tres generaciones de ingenieros altamente capacitados en diversas especialidades relacionadas con la industria petrolera.
Sólo así las empresas pueden asegurar su futuro en la economía moderna basada en el conocimiento. Asociarse con compañías trasnacionales sin invertir en la generación de tecnología propia es otra receta segura hacia el fracaso petrolero.
Arturo Barba
25/03/2008





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