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El pico del calamar

“Estudia la pata de la mosca”, es la frase clásica que se usa para insinuar que la ciencia estudia cosas inútiles.

El malentendido es común, pero ignora que los avances científico-técnicos que nos permiten gozar de las comodidades de la vida moderna son muchas veces producto de investigaciones “básicas”, sin ninguna utilidad práctica… Aparentemente, porque la serendipia, el descubrimiento de tesoros inesperados cuando se busca otra cosa, es un fenómeno frecuente en la investigación científica.

Un ejemplo es el reciente estudio sobre el pico del calamar de Humboldt, o Dosidicus gigas, que se pesca en la costa del Pacífico, de Baja California a Sudamérica. Este calamar, que llega a medir dos metros y pesar 45 kilos, cuenta –como todos los calamares– con un pico rígido con el que puede despedazar a sus presas… y en ocasiones, atacar a humanos (se le conoce como “diablo rojo”).

El equipo de Herbert Waite, de la Universidad de California en Santa Bárbara, decidió estudiar (Science, 28 de marzo) un problema interesante de biomecánica: ¿cómo puede un calamar, que no tiene huesos, utilizar su poderoso pico sin dañar sus propios tejidos blandos? (Waite comparó el problema a utilizar una navaja afilada cuyo mango fuera de gelatina.)

Analizando la composición química y la estructura molecular del pico, hallaron que está formado por tres componentes principales: el polisacárido quitina, que forma las conchas de los moluscos y los exoesqueletos de los insectos; una proteína con alto contenido del aminoácido poco común L-dopa, y agua.

Pero lo interesante fue que descubrieron que la composición del pico varía a lo largo de su longitud: en la afilada punta es más duro, con alto contenido de proteína y bajo de agua y quitina. En la base, en cambio, predominan estas últimas, y la proteína es más escasa. Este aumento paulatino de la flexibilidad hacia la base permite que las fuerzas generadas cuando se corta un material se disipen a lo largo del pico, sin dañar el tejido blando de la boca del calamar.

Aunque pudiera parecerlo, el estudio no es algo interesante pero inútil: podría tener aplicaciones en el campo de la biomimética. La composición del pico podría imitarse para generar prótesis duras que no dañen los tejidos blandos en que se apoyan.

La próxima vez que coma chipirones, recuerde que además de sabrosos pueden ser fuente de nuevos materiales.

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