La ciencia por gusto

Ingeniería de enzimas

Puede que el ADN, con su forma de doble hélice, sea la molécula más bonita. Pero si se trata de hacer, no de lucir, las enzimas se llevan el primer premio. Estas pro...
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A ciencia cierta

Voces imprescindibles

Hoy que inicia el debate sobre la reforma energética hay una voz imprescindible: la de los científicos. Sólo así se podrá mejorar la propuesta calderonista, sumamente l...
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Punto flotante

Camarones mirones

Sabemos que nuestros sentidos no son iguales que los de nuestros compañeros de planeta: por ejemplo, los perros pueden escuchar silbatos ultrasónicos (ya no digamos los mu...
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Se descubrió que...

Pariente cerebral de la mariguana combate la depresión

Por Luis González de Alba
Anandamida

Científicos de la Universidad de California en Irvine, California, así como de Urbino y Parma en Italia, han descubierto que elevar la cantidad de un neurotransmisor químicamente cercano a la mariguana, la anandamida, produce efectos antidepresivos. El equipo de estadunidenses e italianos, dirigido por Daniele Piomelli, encontró la forma de incrementar los niveles de ese neurotransmisor. “Estos hallazgos elevan la esperanza de que las propiedades de la mariguana que mejoran el estado de ánimo puedan controlarse para tratar la depresión”, dijo Piomelli. “La mariguana misma no ha demostrado eficacia clínica para la depresión. Sin embargo, fármacos que amplifican las acciones de los neurotransmisores naturales semejantes a la mariguana, han mostrado ser grandes promesas.”

 

El VIH vino de África por Haití

Por Luis González de Alba

Michael Worobey y su equipo de la Universidad de Arizona en Tucson han mostrado cómo pasó el virus del sida (VIH), originado en África, primero a Haití, luego a Estados Unidos, muy probablemente portado por una sola persona que llegó hacia 1969, mucho antes de lo antes supuesto. De Estados Unidos, el VIH se dispersó por el mundo entero con una velocidad sólo posible en esta época de turismo masivo y transporte en un solo día entre dos puntos cualesquiera del globo.

 

Vienen los cables para computadoras cuánticas

Por Luis González de Alba

En las computadoras que tendremos antes de diez años, con poder procesador multiplicado por miles, los circuitos estarán basados en dos aspectos, uno derivado de la física clásica se llama resonancia; otro, de la física cuántica, es la superconductividad.

 

Tenemos un mundo menos hambriento

Por Luis González de Alba

El editorial del semanario Science del viernes pasado fue escrito por Norman Borlaug, Premio Nobel de la Paz 1970 y padre de la “Revolución Verde” que comenzó en México hace medio siglo. Señala que: “La próxima semana, más de doscientas publicaciones científicas alrededor del mundo publicarán simultáneamente artículos acerca de pobreza global y desarrollo humano –un esfuerzo conjunto para incrementar atención, interés e investigación acerca de estos importantes asuntos de nuestro tiempo. Unos 800 millones de personas todavía padecen hambre crónica o transitoria. En los próximos 50 años enfrentaremos la intimidante tarea de alimentar otros 3 mil 500 millones, la mayor parte de las cuales comienzan la vida en la pobreza. La batalla por aliviar la pobreza y mejorar la salud y productividad humanas exigirá un dinámico desarrollo agrícola”.

 

Seguimos papando moscas

Por Luis González de Alba
Cable cuántico

En menos de un mes se han publicado grandes saltos hacia la próxima revolución informática: la computación cuántica. ¿Por qué cuántica? Porque emplea la superposición de estados, propia del mundo subatómico regido por la física cuántica.

Problemas técnicos enormes, que se preveía superar en diez años, fueron resueltos en la Universidad de Yale y publicados por Nature en dos números sucesivos a fines de septiembre.

Un semiconductor desarrollado por la Universidad de Buffalo atrapa, detecta y manipula el spin de un solo electrón, anunció hace dos semanas Physical Review Letters.

El spin o giro dejémoslo en que es el momentum angular de partículas subatómicas. Un número característico, pues. Así tendremos supercomputadoras de muy bajo consumo de energía y rendimiento apenas imaginable (contacto: Ellen Goldbaum, goldbaum@buffalo.edu).

Nuevos materiales superconductores se produjeron también en septiembre y ya se prevé su empleo en las computadoras cuánticas.

 

Las memorias se fijan con fosfatos

Por Luis González de Alba
Norepinefrina

¿Recuerda esa película reciente en la que se puede lograr el “extraño resplandor de una mente sin recuerdos”? ¿A Jake, ya cuarentón y gordito, con la mirada seria perdida en la montaña Lomo Roto mientras dice a Ennis: “Hay días en que te extraño tanto que no creo poder seguirlo soportando”? Será la última vez que se vean. ¿A Ennis, estrechando contra el pecho la camisa manchada de sangre mientras murmura entre lágrimas: “Jake... I swear you...”? Ennis, con su lomo roto desde niño.

Hace 30 años me dijo Ernesto: “Yo sé que estoy por mientras...” Y le respondí: “Todos estamos por mientras.” Y la imagen es más clara que su foto frente a mí, en el malecón de Cozumel, enmarcada sobre mi escritorio.

 

Nos acercamos a la computación cuántica

Por Luis González de Alba
Bit cuántico

La última frontera en la aplicación de la ciencia es la computación cuántica. En la Universidad de Yale, Estados Unidos, se acaban de dar dos pasos gigantescos en la solución de problemas esenciales para la construcción de las supercomputadoras del futuro.

Como todos sabemos, nos comunicamos con las computadoras en lenguaje binario, así llamado porque consiste de solamente dos dígitos comunes, el 0 y el 1. Cada unidad de información, llamada bit por el acrónimo de “binary digit”, toma uno de estos valores. Un bit es un dígito del sistema de numeración binario.

 

Usted puede rastrear su parentela 60 mil años

Por Luis González de Alba
Genographic

Por 126 dólares usted puede mandar analizar su ADN y obtener el árbol genealógico de toda su parentela hasta el momento en que un reducido grupo humano salió del este africano: unas dos mil generaciones que cubren un lapso de 60 mil años y cuyas huellas llegan, sin excepción, a todos los seres humanos, de todos los colores y rostros.

La historia de ese viaje está escrita en el libro de nuestros genes. Nuestro material genético o ADN tiene la forma de una escalera de albañil enrollada en diminutos ovillos observables al microscopio en los núcleos de nuestras células, se les llamó cromosomas (cuerpos de color) porque se teñían con más intensidad al preparar tejidos para análisis. Con cada división celular el ADN de esa célula se desenrolla y la “escalera” se parte a todo lo largo. Así se forma el molde para reconstruir el ADN en la nueva célula.

 

El espacio se tuerce... ¡ups!

Por Luis González de Alba
Estrella de neutrones

Si ya es difícil imaginar que los cuerpos celestes curven, abomben, el espacio, más lo es que lo arrastren y lo tuerzan. Lo primero, que se curva, se ejemplifica al poner una pelota sobre un cielo raso: a mayor peso de la pelota, más se hunde la tela.

Tenemos así un buen ejemplo, en dos dimensiones, de una importante predicción de la relatividad: que la gravitación universal, descrita por Newton, no es una misteriosa fuerza de atracción, sino una curvatura en el espacio. Al quedar curvado por una masa, los demás cuerpos celestes en movimiento siguen esa curva al aproximarse.

En el ejemplo del cielo raso, el peso de la pelota añade una tercera dimensión: profundidad.

 

Un asteroide podría impactarnos en 2036

Por Luis González de Alba
Arecibo

The Planetary Society solicita redoblar esfuerzos para salvar el radiotelescopio de Arecibo y el sistema de vigilancia de objetos celestes amenazantes, ambos sentenciados a cerrar por la National Science Foundation.

Recuerda su director, Louis Friedman, cómo hace unos 60 millones de años, un asteroide golpeó la península de Yucatán. El impacto, con el poder de millones de bombas atómicas, creó el cráter Chicxulub, ahora bajo el mar y descubierto casualmente por ingenieros de Pemex. Por efecto del choque, se extendió una nube de polvo y ceniza sobre el planeta entero. A falta de luz solar murieron las plantas. Esa ruptura de la cadena alimentaria, que persistió por años, se cree que condujo al final de los dinosaurios: sin plantas, murieron los animales herbívoros, a su vez alimento de los grandes carnívoros. Sobrevivieron pequeños animalitos, entre ellos algo parecido a un ratón: el bisabuelo de todos los mamíferos, entre éstos el hombre.

 
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