Una nueva historia se empieza a documentar
Ha llegado…

¡Era cuestión de tiempo! En cada territorio fue inevitable el contagio. El 26 de marzo, en la ciudad de Cúcuta, se presentó el primer caso, según informaba la ONIC y luego confirmaba la Secretaría de Salud de Norte de Santander. Ocurrió entre la población Yupka, una comunidad nómada que vive en territorio colombo-venezolano.  No había vuelta atrás.

El 26 de febrero, las autoridades brasileñas ya anunciaban la presencia del primer caso en su país. En Argentina, el 7 de marzo de 2020, fue anunciado el primer fallecido por el covid-19. El temor inundó nuevamente a Latinoamérica y la sombra de un pasado de epidemias empezó a acechar.

 

Pero a diferencia de las pandemias anteriores, el covid-19 se encontró con un pueblo indígena más organizado, afianzado en sus derechos y con tecnologías y profesionales preparados. Es así que, a partir del 20 de marzo, las redes se empezaron a inundar de comunicados de prensa de cada cabildo indígena de Colombia. Allí se anunciaban las medidas de aislamiento, así como los tipos de control territorial que se establecieron a partir de ese momento.

 

Desde entonces, los periodistas y comunicadores indígenas han narrado desde los territorios. En sus comunicados, han registrado los hechos desde su cosmovisión y sus narrativas; y han contado al mundo cómo viven esta pandemia.

Comunicados prensa

Las asociaciones y agrupaciones de cabildos fueron emitiendo sus comunicados de prensa, teniendo en cuenta la autonomía y autorepresentación como pueblos indígenas; mientras las comunidades iban tomando medidas para proteger la vida y el territorio. Se emitieron comunicados de prensa desde mediados del mes de marzo 2020, en los que se anunciaron algunas medidas, como la suspensión de la entrada a al territorio de cualquier foráneo y la instalación de puntos de control; también se solicitó a la comunidad que se acogiera a las medidas que las autoridades o los mayores indicaran, de acuerdo a la medicina ancestral propia.

 

Se solicitó a  la red de emisoras indígenas ponerse a disposición de los sistemas propios en los diferentes espacios territoriales para retransmitir toda la información preventiva y disposiciones normativas referentes al manejo de la emergencia sanitaria generada por el covid-19 en las diferentes lenguas originarias de cada pueblo. Igualmente, se pidió la coordinación con los programas de educación y salud, para elaborar de manera inmediata material educativo audiovisual informativo con fines de prevención.

El cuidado con la alimentación y la nutrición también ha ocupado un lugar fundamental como parte de las medidas. En los comunicados, se pidió mantener y ampliar la economía propia, basada en la producción local, la recuperación de prácticas productivas y alimentarias ancestrales como los trueques familiares, las cooperativas y los mercados locales agroecológicos. Se pidió evitar el ingreso y consumos de productos procesados, bebidas azucaradas, recuperar las recetas y preparaciones tradicionales y fortalecer los espacios productivos, con el fin de contribuir a la autonomía alimentaria para asegurar que cada territorio pudiera aprovisionar de alimentos a su comunidad.

 

Se aconsejaba también que todas las familias hicieran uso de las huertas medicinales y alimentarias, como primera fuente de alimentación y cuidado integral de la vida.

A medida que la pandemia avanzó y el aislamiento se hizo más intenso, aparecieron otras preocupaciones: el asesinato de algunos líderes de las comunidades; la escasez de alimentos; y las deficiencias de atención primaria. Todo esto, les obligó a salir y a llevar su minga hacia adentro, aunque luego tuvo que ir hacia afuera de los territorios en búsqueda de abastecimiento y alimentos vitales. Con todas las medidas en torno al covid, sus comunicados empezaron a teñirse de solicitudes de auxilio y ayuda.

 

Los llamados de alerta se han dado por el temor a que sus comunidades, siendo  vulnerables, puedan desaparecer a causa del nivel de pobreza, la insuficiencia de servicios básicos y de sistemas de salud mínimos; además del impacto de las situaciones de violencia, como el reclutamiento forzado por parte de grupos al margen de la ley en los campos colombianos, entre otros.

 

La preocupación ha estado presente en las comunidades indígenas en Colombia durante este tiempo de pandemia; sin embargo, también se ha fortalecido la organización social y colectiva, una característica de los pueblos milenarios que habitan el territorio.

 

El covid-19 ha significado un inmenso desafío para las comunidades, que han tenido que apoyarse en sus conocimientos ancestrales, al mismo tiempo que han hecho concesiones y se han adaptado a otros conocimientos y modos de aproximarse a las enfermedades, modos que en ocasiones les son ajenos, contradictorios o disruptivos.

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